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La frágil seguridad presidencial o el montaje necesario

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Narrativas/Moisés Uribe

Tres65news/5 de noviembre de 2025

Ayer la presidenta de la República, Claudia Sheimbaum sufrió una agresión de acoso, la cual podemos abordar desde dos amplias perspectivas; por un lado, ¿puso en evidencia la frágil seguridad de la mandataria o se trató de un montaje necesario?

No es secreto para nadie que el tema de la seguridad representa un enorme talón de Aquiles para la presidenta, pues aún cuando basa su narrativa y habla de una reducción de los delitos, la gente no le cree y los crudos hechos violentos de todos los días delatan ese intento infructuoso por querer convencer lo que nadie percibe como mejora.

El último suceso que tiene shock tanto al gabinete de seguridad federal como al círculo más íntimo que pulula en Palacio Nacional, es el crimen perpetrado a sangre fría de Carlos Manzo, el desprotegido alcalde de Uruapan.

A ello hay que sumar matazones, enfrentamientos, desapariciones, amenazas, en resumen, crímenes de todo tipo que se cometen en casi todo el territorio, lo que le abona como gasolina al fuego, en la percepción de inseguridad.

Empujada por la necesidad de desviar la atención, o de enviar un mensaje para empatarlo con su narrativa, la presidenta Sheimbaun salió a darse un baño de pueblo, pero para sorpresa de muchos, debe quedar en la historia como una pésima estrategia de imagen.

Cuando estaba en medio de la gente, un sujeto en aparente estado de ebriedad pudo llegar hasta ella sin ningún problema, poner su cara junto a la de ella y pasarle la mano por el busto del lado izquierdo. Fue hasta ese momento que intervino el equipo de seguridad. De haber llevado otra intención dicho personaje, otra historia hubiera sido.

Una falla garrafal del equipo que protege a la mujer más importante y con más poder en el país, si eso pudo pasar, alguien debe ser separado de su puesto de inmediato, eso no puede pasar en México.

Pero, por otro lado, si se trató de un montaje, para demostrar la cercanía de la presidenta con el pueblo, sin duda, no fue la mejor estrategia, ni la óptima elección de ese ciudadano que puedo llegar hasta ella de esa manera y en esas circunstancias y con un equipo de seguridad para llorar.

Si esa es la seguridad que ofrecen las instancias responsables de ello en la actualidad, con razón otro sujeto pudo llegar a Carlos Manzo y asesinarlo, esto referente a que el secretario de seguridad federal Omar García Harfuch declaró que tenía seguridad asignada.

Como quiera que sea, ambas posibilidades dejan al descubierto la desesperación en el equipo presidencial ante la crisis de credibilidad que se tiene ya de la propia mandataria, ninguna cortina de humo ha sido funcional y ningún artilugio ha logrado desviar la atención sobre la realidad que vive el país y que, al parecer, ya agobia a un enorme sector de los mexicanos.

Ninguna cortina de humo ha funcionado, ni siquiera dejarse acercar y tocar por un “desconocido”, porque, aunque hoy se hable de eso, el hartazgo de la sociedad parece haber tocado fondo.