Narrativas/Moises Uribe
Tres65news/17 de noviembre de 2025
En México y en cualquier parte del mundo, el costo político de los gobiernos por no escuchar a los ciudadanos les sale siempre caro.
La historia lo tiene registrado, es casi una fórmula, una fórmula que la mayoría de los políticos en México no acaba de aprender o simplemente la ignoran.
Creen que el poder es para siempre y al llegar a los cargos, lo que sucede regularmente es que se despachan con la cuchara grande a su favor.
Y se olvidan de todo lo demás, de promesas, de compromisos, traicionan a sus propios equipos y se traicionan ellos mismos, porque creen que el ciudadano no se da cuenta.
Eso sucede con la mayoría de los políticos en México, de todos los colores y niveles, nadie hace el bien por convicción, sería una mentira decir lo contrario, y engañan con el mayor cinismo al decir que les importa el pueblo.
La carencia en servicios públicos, en atención al ciudadano, en infraestructura, en la atención social y en casi todas las obligaciones que son responsabilidad de los gobiernos causan insatisfacción a quien las requiere, obligan a la gente a llegar al extremo de implorar una atención a la que tiene derecho.
Y el tiempo pasa y los gobiernos cambian y los colores también, pero parece que todo sigue igual, porque las inconformidades crecen cada vez más.
Las políticas públicas aplicadas repiten los mismos errores, dañan al ciudadano, laceran a la sociedad, y parece que a nadie le importa.
Hoy se están generando nuevas movilizaciones en todo el país, jóvenes, adultos, adultos mayores, hombres y mujeres todos con un solo grito: exigen buenos gobiernos, funcionarios con decencia, con un toque de sinceridad, empáticos, alejados del engaño al pueblo, de burla a la sociedad.
Pero encuentran todo lo contrario, empezando por la propia presidenta del país quien desacredita las protestas, con escarnio, ironía y descalificaciones a quienes participan, unos por ser políticos, otros por ser empresarios, como si eso les quitara su derecho a inconformarse con lo que consideran malas prácticas de quienes hoy gobiernan y quienes tienen la obligación de gobernar para todos.
El costo de no querer escuchar obliga a los ciudadanos a levantar la voz, como le pasó al PRI y al PAN, y aunque nadie lo hubiera creído, como pasa hoy con Morena, el movimiento que pedía a gritos ser escuchado y atender a todos.
El costo de no escuchar llevó al exilio del poder presidencial primero al PRI y después al PAN, un camino por el que irremediablemente parece ya transitar Morena.









